7 tratamientos para controlar el bruxismo.

  • Od. General   •   13 de Junio, 2020

La importancia del abordaje multidisciplinario

No es secreto para los dentistas que el bruxismo es un trastorno ampliamente extendido en la población, el cual, al tener una etiología multifactorial, es imperativo dirigir su tratamiento desde un enfoque multidisciplinario. Reflejando la importancia de referir a los pacientes a otros especialistas del área bucal como también a otros profesionales de las diferentes ramas de la salud, según se requiera.

Es decir, la terapéutica no debe limitarse a indicar el uso de una férula miorrelajante y el prescribir analgésicos-antiinflamatorios para aliviar el dolor, sino que debe explayarse, abordándolo por todos los flancos posibles y así evitar su avance.

Antes que nada, repasemos los aspectos más importantes de este trastorno:

El bruxismo es un hábito parafuncional diurno o nocturno, que se caracteriza por el apretamiento y/o rechinamiento de los dientes de manera repetitiva, rítmica y en la mayoría de las veces de forma involuntaria. Se dice que es parafuncional porque el contacto que tiene lugar entre las arcadas superior e inferior carece de propósitos útiles o funcionales como sería la masticación, además de constituir un elemento lesivo.

“Es parafuncional porque el contacto

carece de propósitos útiles”

Es consecuencia de la hiperactividad de los músculos masticatorios, produciendo una sobrecarga en las estructuras dentarias (y de soporte) lo cual conlleva a su debilitamiento, entre otros padecimientos.

Desencadenantes

Como se expresó anteriormente no se ha establecido un único factor causal, sino la conjunción de dos o más de ellos. Entre los que destacan:

  • Discrepancias oclusales por: Interferencias, maloclusión dentaria, alteraciones esqueléticas

  • Trastornos psicológicos y emocionales: Estados de ansiedad y estrés prolongados en el tiempo, lo cual acrecienta la contracción y tensión de la musculatura masticatoria.

  • Administración de fármacos que afectan la actividad muscular: Antidepresivos, anfetaminas, etc

  • Abuso de sustancias estimulantes: Alcohol, cafeína, drogas recreativas. Las cuales inciden sobre el sistema nervioso central.

  • Alteraciones en el ciclo de sueño: Dificultad para conciliarlo, déficit de horas de descanso, apnea de sueño.

Con el pasar de los años, debido a los cambios en el estilo de vida de las personas, la alta competitividad laboral, exigencias académicas y en general una rutina diaria muy ajetreada y con poco lugar al descanso, su prevalencia se ha visto aumentada. Dejando de ser un problema de la población adulta, para afectar también a jóvenes y niños.

¿Cuáles son las alternativas de tratamiento?

  • Psicológico-conductual: De manera que el paciente sea capaz de identificar, expresar y canalizar emociones y situaciones que sean detonantes de estrés. Que tenga técnicas que le permitan modular su conducta.

  • Farmacológico: Relajantes musculares como las benzodiacepinas, las cuales reducen el espasmo y tono muscular. Ansiolíticos, para controlar los episodios de ansiedad. Antiinflamatorios no esteroideos como el Ibuprofeno para aliviar el dolor e inflamación.

    Importante acotar el uso de la toxina botulínica infiltrada en puntos gatillo mio-faciales, la cual favorece la relajación de los músculos maseteros, aplaca el dolor y la excesiva contracción muscular.

  • Férula o placa de descarga: La cual al estar interpuesta entre las arcadas dentarias va a evitar que se produzca el contacto directo entre el esmalte y/o dentina de los dientes superiores e inferiores. Esto previene que se desarrolle o, en su defecto, aumente el desgaste del tejido dentario y estabiliza los contactos interoclusales.

    Igualmente, evita que ocurra una sobrecarga hacia los elementos que componen la Articulación Temporomandibular (ATM).

  • Ajuste oclusal selectivo: Con el fin de eliminar interferencias debidas a contactos prematuros en la estructura dentaria o en restauraciones defectuosas (muy altas o desbordantes).

  • Otros procedimientos odontológicos que puedan ser necesarios dependiendo de las condiciones de salud bucal del paciente: Periodoncia, restauradora, endodoncia, cirugía, etc. Es imprescindible que el paciente se encuentre completamente saneado antes de indicarle el uso de la placa miorrelajante.

    Así mismo, la importancia de realizar previamente estos procedimientos radica en que algunas patologías bucales se ven agravadas por el hábito de apretar o rechinar los dientes: Las fuerzas excesivas que se producen pueden empeorar el estado de alguna restauración defectuosa, producir fractura dentaria, afectar la pulpa, acentuar las recesiones gingivales y el grado de movilidad.

  • Fisioterapia: Consiste en la realización de masajes en la zona oro-facial con calor húmedo o seco, estiramientos para aumentar el rango de movimientos, acupuntura, técnicas de modificación postural, entre otros.

  • Higiene del sueño: Instruir e incentivar al paciente para que adopte rutinas que procuren un ciclo de sueño regular, en el cual respete sus horas de descanso y no haya dificultad para conciliarlo.

    Si, además, las alteraciones en el ciclo del sueño están acompañadas de problemas respiratorios como la apnea de sueño se debe referir a la consulta con el neumólogo.

  • Otras enfermedades

    Es posible que el mal sabor de boca sea un signo de que existe alguna enfermedad que se debe de controlar. En este caso, visitar al médico o al especialista es fundamental. Patologías como la gripe, el cáncer, la diabetes, problemas en el hígado, tienen como síntoma el sabor desagradable en la boca.

El objetivo principal debe ser ofrecerle al paciente una terapia integral y oportuna para lograr satisfactoriamente el control de esta condición, y a su vez evitar o disminuir el progreso de los siguientes:

Signos y síntomas

  • Pérdida de la estructura dentaria (esmalte y/o dentina) o desgaste patológico incisal u oclusal.

  • Exposición pulpar.

  • Aumento de la sensibilidad dentaria hacia bebidas frías o calientes y alimentos duros.

  • Dolor mio-facial, especialmente en los músculos masetero y temporal que se acentúa al despertarse. Dolor durante la palpación de los músculos masticatorios.

  • Cefalea, que se puede irradiar al área periauricular.

  • Trastornos temporomandibulares.

  • Trauma oclusal.

  • Alteraciones en la función dentaria, comprometiendo la masticación, fonética y el proceso de digestión de alimentos.

  • Radiográficamente se puede observar ensanchamiento del espacio del ligamento periodontal.

  • Desarrollo de lesiones no cariosas como la abfracción.

  • Por último, pero NO menos importante, hay compromiso de la estética del paciente, quienes refieren que sus dientes se ven más cortos y su cara más cuadrada (debido a la hipertonía e hipertrofia muscular).

    De igual forma, al haber pérdida de la dimensión vertical se acentúan las arrugas faciales, por lo cual, todo esto supone un daño hacia la autoestima y percepción de imagen que tiene de sí mismo.

Recordemos que es necesario educar al paciente sobre la importancia de mantener una adecuada salud oral. Que sean conscientes que al igual que el bruxismo, todo lo que sucede en la cavidad bucal no solo afecta la integridad y función de las estructuras que conforman el sistema estomatognático, sino que repercute directamente en el funcionamiento de todo el cuerpo humano.

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